Parece mentira cómo pasa el tiempo, porque en agosto ha hecho ya dos años de su boda.

Hace mucho tiempo que quiero colgar este post, pero siempre hay cosas más urgentes.

Y es que detrás de cada post de este blog hay muchas horas de trabajo. Pocas veces puedes dedicarle el tiempo que merece.

Pero por fin, ahora que las tareas más urgentes las tengo controladas, creo que es un buen momento para hablaros de la Boda de Carol y Albert.

La historia de Carol y Albert

El trabajo de wedding planner crea un vínculo con las parejas para las que trabajas. Es inevitable.

A veces, esos vínculos son grandes y otras veces no tanto, pero existen.

Siempre digo que cada boda cuenta una historia. Y es cierto. Porque cada persona y, por ello, cada pareja, tiene la suya propia.

Es muy guay ver cómo evoluciona un evento desde sus inicios hasta que se convierte en realidad.

Pero también ver cómo reaccionan los protagonistas de esta historia: los novios.

Conocí a Carol en una feria en la que estaba como expositora en octubre de 2017. Iba sola con sus dos hijos: Ainara y Aquiles, ya que Albert estaba trabajando.

Aquiles no tenía ni un año todavía y estaba agarrado a su madre como si fuera un koala.

Estuvimos hablando un buen rato para saber qué necesitaba y cómo la podía ayudar.

Se iba a casar el 18 de agosto de 2018 (curiosa fecha) y buscaba un@ wedding planner para la coordinación de su boda.

Unos días más tarde hablamos con más calma. Tuvimos una reunión con un café delante y, tras reunir toda la información necesaria, le pasé un presupuesto totalmente personalizado y adaptado a sus necesidades. ¡Y lo aceptó!

Así que comenzamos a trabajar. Faltaban más de 9 meses para su boda.

Una de las primeras cosas que me dijo, es que ella era muy exigente consigo misma, y que por eso, también lo era con los demás. 

Que entre ella y Albert estaban organizando la boda y que le hacía mucha ilusión hacerlo, aunque apenas tenían tiempo.

Pero se había parado a pensar y se negaba a disfrutar del proceso de organización y no disfrutar del gran día. Eso la aterraba. 

No se veía capaz de disfrutar al 100% de su boda dejándolo en las manos de otra persona, sin controlar la situación. Porque ella necesitaba controlar que todo fuera bien.

¿Qué pensé? Me sentí muy afortunada.

Este trabajo conlleva una GRAN responsabilidad. Esas personas están poniendo en tus manos uno de los días más importantes de su vida.

Y que alguien con ese grado de perfeccionismo, control y organización confiara en mí para algo tan importante, me hizo sentir muy bien. Me había ganado su confianza y eso tiene un gran valor para mí.

Así que de primeras se me presentaba un reto: conseguir que Carol disfrutara al 100% de su boda y se olvidara de todo. No iba a ser fácil. Pero ese fue el objetivo. ¿Y sabéis qué? 

¡Lo conseguimos!

La preparación de la boda

Para que el servicio de coordinación de una boda se lleve a cabo en las mejores condiciones, lo ideal es mantener una reunión mensual con la pareja.

Cada mes, por poco que sea, van avanzando en los preparativos de la boda. Y la persona que se encarga de la coordinación necesita conocer absolutamente todos los detalles para poder hacer su trabajo al mejor nivel.

Yo lo veo como si fuera un capítulo de un libro o de una serie.

Vas viendo cómo crece el evento, cómo se desarrolla y cómo toma forma. Es muy emocionante.

Y también ves cómo la pareja va ganando ilusión, van creando su proyecto poco a poco y van materializando su idea.

Les vas conociendo mejor, aumenta el clima de confianza y se va creando ese vínculo que os contaba al principio de este artículo.

De esta manera, a lo largo de los meses, vas sabiendo:

  • Dónde será la boda
  • Cómo será el vestido
  • En qué consistirá el menú
  • De qué estilo será la decoración

Y tantos y tantos detalles.

Parece que durante esos meses no haces nada, pero no es cierto. Vas preparando tus notas, tu check list de tareas a realizar y te vas organizando tu dossier. Además de ir contactando previamente con los proveedores.

El dossier o wedding book es la herramienta básica para un@ wedding planner el día de la boda. Sin él estamos completamente perdid@s.

Poco a poco se va acercando el día. Aumentan los nervios. Se dispara la ilusión.

Siempre me gusta tener la última reunión antes de la boda una semana antes. Intento que no sea ni con más margen (siempre hay cambios de última hora) ni con menos, porque l@s novi@s están muy ocupados con los últimos preparativos.

Además, esto es muy importante pero los novios no lo hacen: los dos días previos a la boda no hay que hacer nada, sino relajarse y disfrutar del tiempo juntos.

Carol y yo habíamos hablado muchas veces. Al final, por el vínculo que se crea, no solo hablas de trabajo. También hablas de tu vida.

En nuestra última reunión, cuando ambas nos aseguramos de que todo estaba claro y bien atado y de que no faltaba nada, me dijo algo.

Algo que le preocupaba desde el minuto uno.

Que no se sentía pletórica. Se casaba en solo una semana. Debería estar como loca de contenta. Extasiada.

Y sí, estaba feliz, estaba ilusionada, pero no estallaba de felicidad.

Creo que las mujeres tenemos unas expectativas demasiado altas de nuestras bodas.

No sé si son las películas, los libros o la idea que nos hemos hecho en nuestras cabezas. Eso es precisamente lo que hace a veces que nos metamos tanta presión a nosotras mismas. Que no podamos vivir ese gran día plenamente.

Es una pena, porque solo ocurre una vez. Pasa muy rápido y no volverá a repetirse. Si no saboreas cada segundo, no habrá merecido la pena.

Sé que es difícil, pero hay que dejarse llevar. Simplemente dejarte envolver por el clima de ese día y pasarlo realmente bien con tu pareja, tu familia y tus amigos.

Olvidarte de todo. No darle importancia a las cosas que realmente no la tienen.

Y olvidarte de la perfección. No va a ser un día perfecto. Tenlo en cuenta. Porque la perfección no existe.

Siempre habrá algo que mejorar.

Dedícate simplemente a disfrutar.

Todo esto fue lo que le dije.

¿Y sabéis qué? ¡Funcionó!

Coordinación de la boda de Carol y Albert

Por fin llegó el ansiado día: el 18 de agosto de 2018. Una fecha curiosa llena de ochos.

Y hacía un día espléndido. Parecía que íbamos a tener suerte con el tiempo.

Después de asegurarme de que tenía todo lo necesario como unas 10 veces, puse rumbo al espacio donde se iba a celebrar la boda: Mas d’en Cerdà, en Centelles.

Coordinación Boda Carol y Albert

A medida que iba llegando, vi como el cielo se iba nublando cada vez más.

¡Pero si hacía un día maravilloso! 

Mis sospechas se confirmaron nada más ver el cartel de llegada a Centellas: empezó a llover.

La boda era toda al aire libre y no se había dispuesto plan B porque Carol quería que fuera así. Además, los proveedores, que eran todos de la zona, nos habían asegurado que la lluvia no nos la iba a estropear.

Afortunadamente no llovía mucho.

Cuando aparqué el coche al llegar, paró. Volvió a salir el sol y yo solté un suspiro de tranquilidad.

Mientras caminaba hacia la entrada a la masía iba rezando al cielo para que aguantara.

Lo primero que hice, naturalmente, fue buscar a Carol.

Ya estaba vestida y a medio peinar. En ese momento la estaban empezando a maquillar.

Y estaba eufórica. Con toda la preocupación que ella tenía de no estar contenta…

Repasamos una vez más el timming y todos los detalles del evento.

Coordinación Boda Carol y Albert

Faltaban más de tres horas, pero había bastante que hacer, así que la dejé poniéndose guapa mientras empezaba mis tareas.

Lo primero de todo: ir al encuentro de los proveedores para que supieran que ya había llegado y repasar todo el plan.

Coordinación Boda Carol y Albert

Los proveedores

El oficiante

El oficiante de la ceremonia iba a ser el padre de Carol. Con anterioridad me había pasado todo el speech punto por punto (algo completamente necesario para poder realizar la coordinación correctamente) y me encantó.

Tenía de todo: parte divertida y parte emotiva.

Los novios no tenían ni idea de cómo iba a ser, pero yo sabía que les iba a encantar. Todos se enamorarían del discurso.

Además de presentarme, porque con él no había tenido ocasión de hablar en persona, repasamos los últimos detalles.

Coordinación Boda Carol y Albert

El DJ

El siguiente proveedor al que busqué fue al DJ, Guillem. Con él había hablado por teléfono y le había enviado un mail con todas las canciones que iban a aparecer en el evento, en qué minuto tenían que sonar y el timming.

Coordinación Boda Carol y Albert

Igualmente revisamos todas las que intervenían antes del baile en los diferentes momentos de la boda:

  • Ceremonia
  • Aperitivo
  • Cena
  • Momento de la tarta
  • Regalos a los invitados especiales
  • Juegos
  • Etc.

Esto nos llevó bastante rato, pero lo dejamos todo preparado para que Guillem solo tuviera que darle al play prácticamente.

El catering

Del catering se iba a encargar el Graeller Rialler con Pep al frente.

Con ellos no había podido hablar hasta ahora porque habían estado fuera en varios eventos, pero conectamos enseguida.

Fue un placer trabajar con todos los proveedores del evento, pero con ellos fue con los que más tiempo pasé codo con codo.

Coordinación Boda Carol y Albert

Todo el equipo me recibió con los brazos abiertos y me ayudaron muchísimo.

Pep me presentó a todos y repasamos varios aspectos como el orden de los platos, cómo nos íbamos a coordinar, con qué canción saldrían, etc.

También repasamos el seating plan, el orden de las mesas y todos los detalles que debían ir en cada una de ellas.

Debéis pensar que todo estaba tapado con plásticos porque había llovido y era incómodo, además de que llevaba el doble de tiempo, chequear que toda la decoración estuviera bien colocada y ver que todo estaba como debía estar.

El siguiente proveedor que necesitaba ver era a Anna, la responsable del espacio.

Y en ese momento volvió a llover.

El espacio

Yo otra vez gritando “noooooooo” por dentro.

Pero Anna me dijo: “Olga, no te preocupes. Aquí las tormentas nunca duran  mucho. Te aseguro que no habrá problemas para la boda“.

En ese momento apretó más y tuvimos que ir a refugiarnos dentro de la masía.

Carol estaba ya preparada del todo y estaba radiante. No solo porque estaba muy guapa, sino que de verdad se encontraba feliz.

Coordinación Boda Carol y Albert

Ya habían llegado algunos invitados y estaba con algunas de las más importantes: su madre, su hermana, sus primas y sus mejores amigas.

La novia no paraba de decirme que no le importaba que lloviera, que ella sabía que iba a parar en el momento justo. Y que le daba igual, porque hasta que no dejara de llover, no pensaba casarse.

Fui a echar un ojo a Albert, que también estaba preparado en otra habitación y compartía el momento con alguno de sus hombres más importantes.

Aproveché también para hablar con el equipo de fotografía y videografía: Fotolate y Idos Productions.

Con ellos también pasé muchísimo tiempo trabajando mano a mano.

Esta vez el chaparrón fue largo y a mí se me comían los nervios porque cada vez faltaba menos para que empezara la ceremonia.

De nuevo escampó y pude salir a seguir con mi trabajo.

Coordinación Boda Carol y Albert

Los siguientes pasos

En un momento de la ceremonia iba a ver una suelta de globos en memoria de la madre de Albert, que murió hace años.

Los globos eran biodegradables y estaban hinchados con helio pero no los habíamos podido colocar en la sillas de la ceremonia por la lluvia.

Así que era el momento de hacerlo. 

Coordinación Boda Carol y Albert

La tarta la había hecho una invitada: Virginia. Iba a estar expuesta todo el tiempo para que los invitados pudieran verla. Así que la ayudé a colocarla donde tocaba y a colocar los detalles que componían la mesa.

Coordinación Boda Carol y Albert

Tras varios pequeños detalles más, ya estaba todo listo para empezar.

El rincón de detalles para la ceremonia, tenía un montón de cosas para los invitados. Y muchas de esas cosas estaban hechas a mano por Carol, como las bolsas de tela.

Coordinación Boda Carol y Albert

Coordinación Boda Carol y Albert

Coordinación Boda Carol y Albert

El confeti para lanzar a la pareja también era biodegradable.

Coordinación Boda Carol y Albert

Y aunque la madre de Albert no podía estar con nosotros, ella tenía un sitio reservado en la primera fila.

Coordinación Boda Carol y Albert

La Ceremonia

Coordinación Boda Carol y Albert

Parecía que el destino quería reírse de nosotros, porque cada vez que intentábamos empezar la ceremonia y le decía a Albert que podía salir, se ponía a llover y teníamos que parar.

Ahora, lo pienso y me hace gracia, pero en ese momento me iba a dar un patatús.

Coordinación Boda Carol y Albert

Después de varios intentos fallidos, por fin, paró de llover de verdad y pudimos comenzar la ceremonia, que fue de lo más bonita y emotiva.

Por suerte ya no volvió a llover más.

Hubieron varios momentos para recordar:

  • Cuando vistieron de cura al oficiante, al padre de Carol.
  • En los discursos que hicieron algunos de sus invitados.
  • La suelta de globos en memoria de la madre de Albert.
  • Y naturalmente el beso final
Coordinación Boda Carol y Albert

Coordinación Boda Carol y Albert

Coordinación Boda Carol y Albert

Coordinación Boda Carol y Albert

Coordinación Boda Carol y Albert

Coordinación Boda Carol y Albert

Coordinación Boda Carol y Albert

El aperitivo

No creo que me equivoque demasiado si digo que el mejor momento para los invitados en una boda es el aperitivo y la fiesta.

Para acceder al aperitivo, había que pasar por una puerta de hierro situada al lado del altar.

Coordinación Boda Carol y Albert

El aperitivo estaba compuesto por varios corners en los que, entre otras cosas, se servía fideuá preparada al instante, se cortaba jamón y se servía con pan de coca con tomate, etc.

Coordinación Boda Carol y Albert

Coordinación Boda Carol y Albert

También había varias mesas altas donde se servían tanto aperitivos fríos como calientes.

Coordinación Boda Carol y Albert

Coordinación Boda Carol y Albert

Después de llenar un poco el estómago y tomar algunas bebidas de la barra libre, llegaron las fotos con los novios en un photobooth que se había dispuesto especialmente para la ocasión.

Coordinación Boda Carol y Albert

También se habilitó una zona de chill out.

Coordinación Boda Carol y Albert

Coordinación Boda Carol y Albert

Los invitados pudieron dejar sus frases en el original libro de firmas que se colocó en un rincón: una bandeja de madera para que cada día al desayunar, recordaran las bonitas dedicatorias que les habían escrito.

Coordinación Boda Carol y Albert

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La cena

Coordinación Boda Carol y Albert

La cena, al igual que toda la boda, era al aire libre.

Coordinación Boda Carol y Albert

Los asistentes pudieron buscar sus sitios gracias al seating plan, que era una hilera de fotos con los integrantes de cada mesa.

Coordinación Boda Carol y Albert

Los centros de mesa también fueron hechos a mano por Carol. Y en cada sitio, había una pequeña botellita de cristal con una frase personalizada escrita a mano por los novios.

Coordinación Boda Carol y Albert

Y los novios decidieron que preferían estar solos en la mesa nupcial para disfrutar de un poco de intimidad durante la cena. Aunque eso no les quitó para nada la interacción con sus seres queridos.

Coordinación Boda Carol y Albert

Coordinación Boda Carol y Albert

Durante la cena ya empezó la diversión.

Cuando menos se lo esperaban, sonaba una canción y la mesa designada tenía que ponerse a bailar, si querían seguir cenando.

El momento de la tarta fue muy esperado porque todos querían descubrir el sabor de un pastel tan espectacular. Y no decepcionó en absoluto.

Coordinación Boda Carol y Albert

Pero ya después del pastel nupcial, los invitados tuvieron que currárselo si querían conseguir algunos regalos.

Se organizó un Trivial en el que Carol y Albert leían una pregunta sobre ellos y el que supiera la respuesta tenía que levantar la mano. Uno de los dos se acercaban con el micro a esa persona y, si la respuesta era correcta, conseguía un punto.

Fue un momento muy divertido porque los novios prepararon preguntas hilarantes, además le ponían royo al tema. Y los invitados no paraban de hacer bromas y de hacerse trampas entre sí.

La fiesta

Éste es, sin duda, el otro momento más esperado para los invitados en una boda: la fiesta.

Carol pensó en una boda muy sostenible, pues no solo los confetis para lanzar después de la ceremonia, así como los globos de la suelta eran biodegradables. Sino que, además, las cañitas para los combinados de la barra libre eran comestibles.

Para que las invitadas pudieran olvidarse de sus tacones y lo dieran todo en el baile, se prepararon manoletinas de todas las tallas y un sillón muy cool para que se pudieran cambiar de zapatos.

Coordinación Boda Carol y Albert

Coordinación Boda Carol y Albert

Además de poder hacerse fotos en el photobooth tan bonito que Mas d’En Cerdà había montado, también había un photocall en forma de coche con el que los invitados pudieron hacerse las fotos más divertidas.

Coordinación Boda Carol y Albert

Incluso se creó un rincón especialmente para los fumadores.

Coordinación Boda Carol y Albert

El baile no lo abrieron los novios, como suele suceder. A Carol le hacía mucha ilusión que el primer baile fuera con su padre. Y así se hizo. Un momento que hizo saltar las lágrimas a más de una…

Después, Carol y Albert bailaron una canción para deleite de todos los que estábamos allí.

Y luego….¡Fiesta por todo lo alto!

Coordinación Boda Carol y Albert

Coordinación Boda Carol y Albert

Después de un par de horas dándolo todo en la pista, suele abrirse el apetito. Pero ya estaba todo pensado para ello, porque se dispuso una food truck con frankfurts, hamburguesas y patatas fritas.

Los peques estuvieron entretenidos durante todo el evento gracias a las animadoras de Fets de Festa.

Y yo, tras terminar de coordinar todos los servicios, ver que todo estaba controlado y charlar con los novios para asegurarme de que todo estaba OK, llegó el momento de marcharme.

Pero sé que la fiesta terminó ya de día y que lo pasaron fenomenal.

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