Preparación

 

Ona y Bernat querían una boda diferente. Su personalidad, su manera de ver el mundo, etc no son convencionales, y eso era algo que querían resaltar muy bien en el día más importante de sus vidas. Pero no sabían cómo enfocarlo.

 

Nuestra primera reunión fue en un lugar muy inspirador. Siempre que es posible, intento citarme con la pareja en un lugar que nos haga volar la imaginación. De este modo, las ideas fluyen y es más fácil empezar a construir juntos el mágico camino que nos lleva al día B.

Yo soy de mar. Siempre he vivido cerca de él y es lo que más me ayuda a inspirarme. Pensé que un buen lugar para reunirnos era en alguna terraza con vistas al mar y a ellos les pareció buena idea.

 

Era uno de esos días de principios de otoño en el que la temperatura es simplemente perfecta. Ahí empezamos a crear la organización de la boda.

 

Su historia me enamoró. Cada uno de ellos se encontraba en un momento de sus vidas en el que necesitaban romper con todo. Decidieron hacer un viaje en solitario a Huelgoat, en la Bretaña francesa. Allí se conocieron y poco a poco fue surgiendo el amor.

 

Como su vida gira en torno a los productos naturales, la temática fue la naturalidad y la naturaleza: sostenibilidad, comercio justo, productos naturales, ecológicos, de temporada y de proximidad, productores locales, contacto con la naturaleza, etc.

 

La Boda

 

Para la decoración:

  • Tonos naturales: colores tierra, marrones, verdes intensos, violetas, …
  • Flores y hierbas silvestres (aunque intercaladas con rosas y otras flores)
  • Maderas
  • Tejidos naturales
  • Materiales reciclados o que se pudieran reciclar.

 

Mesas boda Ona y Bernat

 

Los regalos para los invitados fueron unos packs de productos de su web que incluía: aceite, vino, miel y anchoas en salazón. Todo de producción ecológica.

 

Cuando pensamos en el momento de cómo organizar las mesas, me dijeron que era algo que les agobiaba un poco. Les preocupaba sentar juntas a personas que no encajaran o que no se llevaran bien entre ellos. De hecho, ésta es una de las cosas que más estrés crea a la hora de organizar una boda.

 

Pero ésto tiene fácil solución: dejar que se sienten donde ellos quieran. Si para el aperitivo no tienen una mesa asignada, ¿por qué tienen que tenerla durante el banquete? Una vez más, dimos prioridad a la naturalidad.

 

Los invitados alucinaron cuando tras el aperitivo acudieron a la pizarra para ver dónde les tocaba sentarse y vieron que era totalmente libre.

 

Para ello se acondicionaron varias mesas rectangulares. ¿Y los novios? Pues como los demás, se sentaron donde quisieron. La comida transcurrió de una forma tranquila. Los momentos emotivos vendrían después.

 

Se crearon espacios chill out con una food truck vintage que preparaba deliciosos crepes dulces y salados, para los que quisieran comer algo más tarde. Ideal para los que necesitaban un respiro después del baile o aquellos que preferían una tranquila charla en buena compañía, en vez de mover el esqueleto.

 

Chill Out Ona y Bernat

 

Conseguimos una boda única y especial, como ellos. Y quedaron encantados con el resultado. Fue un día inolvidable para todos aquellos que los acompañaron.

 

 

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